Yo? Quién eres tú?
Así, que sea legal, puedo contar que soy militante en Esquerra Unida i Alternativa (Badalona) desde 2008, un mes más tarde de que ver como la única izquierda con representatividad electoral, no estando exactamente en el cénit de su gloria, sufre las consecuencias de la mejor pinza jamás inventada: la ley electoral y el voto (in)útil. No milito Hasta 2011 no milité en el PCC ni en el PSUC viu, ni en niguno de los partidos que integran EUiA. Era lo que algunos llaman “independiente”. Un “independiente” es un militante que quiere a todas las organizaciones de EUiA por igual. Tres años más tarde me afilié al PCC.
Estoy afiliado a la CGT, porque un día llegó a mi casa -no se cómo- un ejemplar de su periódico donde explicaban con mucha claridad la reforma laboral que se estaba cociendo con el consentimiento de CCOO y UGT. Con el tiempo aprendí lo que son los intereses creados, y entendí que no se puede cambiar el sistema utilizando los métodos del sistema: es como intentar volar estirándote de los cordones. Más tarde vi en Gödel la demostración matemática de mi sospecha. Bajo este razonamiento hubiera sido coherente afiliarme a la CNT, y no a una escisión que ha “entrado” en el sistema. Elegí la CGT porque era el más grande de los pequeños. En ese momento me pareció una buena idea.
Estudié filosofía un año en un intento de ser más listo, pero lo tuve que dejar porque me gustaba demasiado. Un año más tarde lo volví a intentar con algo más relacionado con mi trabajo y mis estudios -para evitar bipolaridades- y me matriculé en un máster de Inteligencia Artificial con la intención de crear el sistema de autogestión que utilizaremos en el año 2090 en la nueva era de anarco-primitivismo.
Como tres veces al día, igual que un tercio de la población mundial. Por eso, y mientras busco la manera de hacer algo de provecho con mi escaso conocimiento, vendo mi fuerza de trabajo como ingeniero de telecomunicación a Telefónica I+D.
Trabajo en temas de minería web en la Universitat Politècnica de Catalunya, en un pequeño grupo de investigación llamado LARCA. Las posibilidades de trabajar eternamente aquí han bajado un 15% gracias a la deriva somalí que ha tomado el gobierno español. Por eso, y hasta que el gobierno decida que un investigador es más útil que un soldado, es posible que más pronto que tarde este blog, así como -espero- mi tesis doctoral, los escriba desde el exilio.


