Título: ¿Qué significa ser de izquierdas?
Autor: Santiago Alba Rico.
Publicación: Le Monde Diplomatique, noviembre 2011


En el contexto de las elecciones del 20 de noviembre, y de la crisis global que estamos viviendo; mientras el capitalismo trata de restaurar su musculatura erosionada empobreciendo cada vez mas seres humanos; mientras una contrarrevolución amenaza las conquistas politicas y sociales de los dos ultimos siglos, en el des orden de un marco geopolítico que revienta por todas sus costuras; en el horizonte de un colapso energetico, ecologico y antropologico sin precedentes; en medio de esta crisis estructural, en fin, ¿qué significa ser de izquierdas?

Para Inmanuel Kant, el filosofía ilustrado alemán, la diferencia entre la mano izquierda y la mano derecha era la revelación misma del espacio como un marco de oposiciones insuperables. Las dos manos pueden unirse -para aplaudir o rezar-, pero no sustituirse; están frente a frente, radicalmente reñidas, sin que ninguna operación lógica puede resolver esa contradicción espacial absoluta. No hay síntesis posible que pueda reconciliarlas; ninguna transformación del espíritu puede poner una en el lugar de la otra. Por mas que la giremos y la retorzamos, por mas vueltas que Ie demos sobre sí misma, la mano izquierda nunca podrá llegar a ser la mana derecha ni -al revés- la mana derecha convertirse, a fuerza de moverse, en la mano izquierda. Y es por ello por lo que esa diferencia constituye, todavía hoy, la regia primera de toda orientaci6n en el espacio.

Trasladada al terreno politico. la orientaci6n parece mas complicada, sobre todo tras dos siglos de historia en los que traiciones, derrotas, guerras y propaganda conducen, a finales de la pasada centuria, a la victoria provisional del capitalismo más agresivo: “la muerte de las ideologías”, en su version filosofica, o el amenazador “no hay alternativa” en la formulación thatcheriana.

Y sin embargo, nunca ha sido más importante que hoy afirmar una frontera también política en un mundo que abre pasillos – para las mercancías y la información- mientras levanta muros -para retener a los hombres y explotar los territorios. Es necesario precisamente recordar el hecho de la mano, tal y como lo planteaba Kant, para apuntar una primera diferencia que, en medio de la confusi6n, nos permitiría distinguir aún entre la izquierda y la derecha. Digamos que lo propio de la izquierda es el reconocimiento del espacio y sus diferencias mientras que lo propio de la derecha es el reconocimiento de la lógica y sus imperativos inexorables.

La lógica consiste precisamente en negar las oposiciones en el espacio y por eso,cuando todas las siluetas parecen disolverse en la oscuridad, aún podemos reconocer como típicamente de derechas la negacion de esa diferencia (entre izquierdas y derechas).

Fue el fascismo, mucho antes que la postmodernidad neoliberal, el que precisamente trató de proponer una síntesis hegeliana -negacion de la negación- capaz de superar las contradicciones en el espacio social. Así, por ejernplo, el manifiesto fundacional de la Falange Española, redactado por José Antonio Primo de Rivera en 1933, proclamaba:

“El movimiento de hoy, que no es de partido, sino que es un movimiento, casi podríamos decir un antipartido, sépase, desde ahora,no es de derechas ni de izquierdas. [Nuestro movimiento] por nada atará sus destinos al interés de grupo0 o al interés de clase que anida bajo la división superficial en derechas e izquierdas”.

El propio José Antonio insistia en esta misma idea (“no soy de izquierda ni de derecha, soy de frente”) que años antes Mussolini había expresado con toda claridad:

“El Fascismo no es de derechas ni de izquierdas sino una síntesis entre las dos ideologías, enriquecida con felices intuiciones orientadas al interes nacional”.

Todavía en 1998, el lema del ultra derechista Frente Nacional francés era:

“Ni droite ni gauche, la France rebelle”.

Estas síntesis lógicas claramente fascistas -la Nación o la Razón de Estado- encuentran su prolongación capitalista en el concepto pseudoeconómico de “eficacia”, en virtud del cual, a partir de los años 1980, son los niveles de “crecimiento” los que pretenden fijar con ilusoria objetividad, mas allá de toda ideologia, la legitimidad de una determinada acción de gobiemo.

En 1986, Felipe González, Presidente socialista de España, resumía la doctrina que Reagan y Thatcher imponían en todo el mundo con un proverbio chino:

“Gato negro o gato blanco, lo que importa es que cace ratones”.

Ahora bien, lo que caracteriza a las síntesis lógicas, algunas muy elegantes y precisas, algunas tambien muy emocionantes, es justamente que no reconocen, salvo como medias o como obstáculos, las diferencias en el espacio: cuerpos, clases, voluntades y montañas deben ser sacrificados a la pujanza irresistible de la Lógica, deben disolverse, quieran 0 no, en esa síntesis superior. Desde este punto de vista, son igualmente de derechas Hitler, Stalin, AI Qaeda, Reagan y el FMl. Por eso también son posibles tanto los deslizamientos como los grados en el arco derecha-izquierda, según la mayor o menor hegemonía de la lógica sobre el espacio o viceversa.Y por eso el concepto mismo de Estado incluye, como bien veía Hegel, una íntima inercia de derechas que debe ser permanentemente corregida con derecho y democracia.

En el contexto de la crisis global, total, que estamos viviendo; mientras el capitalismo trata de restaurar su musculatura erosionada empobreciendo y marginando cada vez mas seres humanos;  mientras una violenta contrarrevolución amenaza las conquistas políticas y sociales alcanzadas en los dos últimos siglos; en un mundo en el que los medios de producción y de destrucción se multiplican al mismo tiempo como hermanos siameses a velocidad vertiginosa; en el desorden de un marco geopolítico que revienta por todas sus costuras, con la decadencia rapidisima de las potencias que habían asegurado una dolorosa “estabilidad” en las últimas décadas; en el horizonte de un colapso energético,  ecológico y antropológico sin precedentes; en medio de esta crisis estructural, en fin, ¿qué significa ser de izquierdas?

La izquierda, que debe tratar de combatir todas las tentaciones lógicas para asentarse en el espacio, con sus oposiciones irreconciliables y sus diferencias no intercambiables, debe integrar, a mi juicio, un triple impulso y un triple proyecto: debe ser revolucionaria en el ámbito económico, reformista en el orden institucional y conservadora en el orden antropológico.

Revolución económica

Si algo está aún vigente de las enseñanzas de Marx tiene que ver sin duda con la descripcion de esa lógica capitalista de la acumulaci6n por despojamiento que, en saltos sucesivos, se ha ido apoderando de los bienes colectivos, generales y universales, cuya privatización es la condición misma de su reproducción ampliada.La inmoralidad del capitalismo consiste en que no puede -realmente no puede- diferenciar entre cosas de comer, de usar y de mirar; entre un niño y una máquina; entre la guerra y la paz; entre una montaña y un tanque. La amenaza del capitalismo, por otro lado, consiste en que no puede -realmente no puede- pararse. El crecimiento más allá de los límites impuestos por la naturaleza, por la capacidad finita de la demanda y por la propia ética humana forman parte de la regla misma de su supervivencia. Ahora bien, esta combinación de indiferencia frente a los y de la imposibilidad estructural de ralentización o detención convierte al capitalismo en un orden económico irreformable. Ser de izquierdas, por tanto, implica la conciencia de este hecho y la necesidad de concebir un régimen altercapitalista en el que los procesos de producción y distribución permitan el acceso universal a los bienes colectivos, generales y universales.

Reformismo institucional

Veinte años después de la caída del muro de Berlín, cada vez más evidente que la ecuación democracia/mercado era tan falsa como la de socialismo/URSS. El habeas corpus, el voto, la escuela pública, el Estado de Derecho no son estrategias de reproducción del capitalismo -y de dominio sobre los ciudadanos- sino conquistas de éstos a la que los gestores del capitalismo han tenido que condescender, allí donde no les quedaba más remedio, para tratar luego de impedir su aplicación o al menos limitarla. La separación de poderes es una buena idea, como lo es la rueda o el arado, y la presunción de inocencia es tan burguesa como esclavista es el Teorema de Pitágoras. Siguiendo aquí los filósofos marxistas Carlos Fernandez Liria y Luis Alegre Zabonero, la izquierda no debe entregar esa armadura institucional al enemigo que la nombra al mismo que la vacía de sentido. Debemos reivindicar, en algún sentido, la “obediencia”. Obedecer (en latín obaudire) quiere decir originalmente “escuchar con atención” y por lo tanto no se trata de defender la libertad superior de la sordera sino de dirigir el oído, y mantenerlo muy abierto, hacia ese lugar donde no hablan los Dioses ni los Reyes ni los Amos ni los Machos; hacia ese lugar donde no habla nadie o donde habla precisamente Nadie y donde cualquier-otro puede reconocerse y reconocer una filiación racional común: es la Ley como coágulo de la libertad política en su paso por el mundo. En ese sentido, la ciudadanía es el imperio de la Ley allí donde la Ley asegura -y sólo por eso es ley- que el espacio del que surge va a seguir vacío, que ni el Dinero ni la Raza ni la Iglesia ni el Género se van a hacer “escuchar atentamente” en su lugar. Y por eso precisamente sólo la forma de Estado de Derecho, progreso de la razón sin precedentes, garantiza al mismo tiempo las condiciones institucionales necesarias para el ejercicio de la democracia y para la evitación de la demagogia (para impedir al mismo tiempo -es decir- los campos de concentración y su aprobación mediante plebiscito). El capitalismo irreformable, en permanente revolución, debe dar paso a un sistema en el que, por fin, todas estas buenas ideas puedan funcionar realmente, sin ser secuestradas o manipuladas o inhabilitadas desde el exterior, y además ser reformadas cuando así convenga. Entre la arqueología de la tradición y la biología del mercado siempre constituyente, la democracia necesita instancias ya constituidas, instituciones democráticas -decisiones ya tomadas en estado de tranquilidad- que nos protejan de los vaivenes de la economía y de los caprichos de las voluntades.

Conservadurismo antropológico

La izquierda, en fin, debe ser conservadora; frente a la “locomotora desbocada” del capitalismo, siempre en rebelión contra los límites, hemos descubierto también hace poco la vulnerabilidad de la Naturaleza, ese bien universal condición de todos los bienes generales y de todos los bienes colectivos. Hemos descubierto la radical incompatibilidad de ese modelo con la estabilidad de las tres facultades que han caracterizado la continuidad antropológica del ser humano desde hace al menos 8.000 años: la razón, la imaginación y la memoria finitas. Como ya alertaba Karl Polanyi en 1944, el “mercado libre” ha erosionado o destruido todos los vínculos sociales y compromisos simbólicos gracias a los cuales las sociedades históricas habían conseguido sobrevivir a guerras o catástrofes naturales. Se trata de un verdadero naufragio del Hombre que nos deja al mismo tiempo sin protección material y sin recursos ético-culturales para excogitar una solución en común. Frente a ese naufragio, la recuperación de un discurso ilustrado de izquierdas obliga precisamente a incorporar el pensamiento indigenista y feminista: la política como reconocimiento y reglamentación de la dependencia recíproca. La Naturaleza depende hoy del ser humano, él mismo parte de la naturaleza; los seres humanos dependemos los unos de los otros. En ese sentido, nuestra condición de sujetos de razón y de derecho es inseparable de nuestra condición de objetos (de cuidados).

Una de esas oposiciones irreconciliables en el espacio, como la que enfrenta la mano izquierda a la mano derecha, es la que opone la vida a la muerte. Somos irremediablemente cuerpos. La negación de ese límite por parte del “mercado libre”, incapaz de asumir la finitud, agrava nuestra fragilidad y la del planeta. Izquierda significa cuidados; y los cuidados sólo son posibles en un orden económico altercapitalista y en un marco democrático de instituciones públicas.

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Decía Bertrand Russell en sus Ensayos Impopulares -libro no especialmente recomendado- que solo si estás muy muy muy seguro de que tu tesis es cierta, entonces cualquier acto que cometas bajo su amparo estará moralmente justificado. Y cito al conde:

Si la escatología de Marx es cierta y en cuanto el capitalismo privado haya sido abolido seremos felices por siempre jamás, entonces está bien perseguir ese fin por medio de dictaduras, campos de concentración y guerras mundiales; pero si el fin es dudoso o no es seguro que se alcance con esos medios, entonces la desdicha actual se convierte en un irresistible argumento contra tan drásticos métodos. Si tuviésemos la seguridad de que sin los judíos el mundo sería un paraíso, no podría presentarse una objeción válida contra Auschwitz; pero si es mucho más probable que el mundo que surgiese de tales métodos fuese un infierno, entonces podemos dar vía libre a nuestra natural repugnancia humanitaria contra la crueldad.

Puesto que, en términos generales, las consecuencias distantes de las acciones son más inciertas que las consecuencias inmediatas, pocas veces resulta justificable embarcarse en política alguna con el pretexto de que, aunque perjudicial en el momento, resultará beneficiosa a la larga. Este principio, como en todos los otros sostenidos por los empíricos, no debe ser sostenido absolutamente; hay casos en que las consecuencias futuras de una política son bastante ciertas y sumamente desagradables, en tanto que las consecuencias actuales de otra, aunque no agradables, son fácilmente soportables.

Se me ocurren unos cuantos ejemplos que no quebrantarían la lógica Russelliana, pues sabemos con seguridad que nos acercarían, al menos durante un tiempo, a la emancipación humana. Entre ellos la desaparición de ciertas organizaciones y grupos de personas como los consejos de dirección de las United Fruit Company y las Halliburton del momento, y toda la cadena de transmisión de proxenetas que pasa por bancos mundiales y agencias de seguridad hasta llegar a los llamados gángsters económicos, como el arrepentido de este vídeo.

Los gángsteres económicos (Economic Hit Men, EHM) son profesionales generosamente pagados que estafan billones de dólares a países de todo el mundo. Canalizan el dinero del Banco Mundial, de la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID) y de otras organizaciones internacionales de ‘ayuda’ hacia las arcas de las grandes corporaciones y los bolsillos del puñado de familias ricas que controlan los recursos naturales del planeta. Entre sus instrumentos figuran los dictámenes financieros fraudulentos, las elecciones amañadas, los sobornos, las extorsiones, las trampas sexuales y el asesinato. Ese juego es tan antiguo como los imperios, pero adquiere nuevas y terroríficas dimensiones en nuestra era de la globalización. Yo lo sé bien, porque yo he sido un gángster económico.

“La diferencia entre una democracia y un autoritarismo es que en la democracia somos políticos todos. Es por esto que alarma oír hablar de lo malos que son los políticos, de lo corruptos que son, y uno dice: querrá usted decir que nos pasa a todos, porque si los políticos son corruptos, lo son porque nosotros dejamos que lo sean, porque fracasamos en nuestra propia tarea política que es el elegirlos, sustituirlos, controlarlos, vigilarlos y, en último término, presentarnos como candidatos, como una mejor alternativa frente a ellos; [...] porque todos en una democracia somos políticos, y no hay más remedio que serlo. Lo fastidioso de la democracia es que nos obliga a tener que preocuparnos siempre por la cuestión política, y para eso hay que aprender a participar en la gestión pública de las cosas; no a dejarlas en las manos de los sabios, los técnicos, de los que vienen de fuera a resolver las cuestiones.”

Fernando Savater, Ética y ciudadanía

Genio: En absoluto, “DIOS” es un acrónimo que está en lugar de “DIOS que Imparte Ordenes al Subsiguiente”. Al subsiguiente Ginn, claro. La palabra árabe “Ginn” es usada para designar Genios, Meta-Genios, Meta-Meta-Genios, etc. Es una palabra Atipo.
Aquiles: Pero…pero… cómo puede ser “DIOS” una palabra en su propio acrónimo. ¡Eso no tiene sentido alguno!
Genio: Oh, ¿no está Ud. familiarizado con los acrónimos recursivos? Creí que toda persona sabía acerca de ellos. Vea Ud., “DIOS” está en lugar de “DIOS que Imparte Ordenes al Subsiguiente” -el cual puede ser expandido como “DIOS que Imparte Ordenes al Subsiguiente, que Imparte Ordenes al Subsiguiente”- y éste puede, a su vez, ser expandido como “DIOS que Imparte Ordenes al Subsiguiente, que Imparte Ordenes al Subsiguiente, que Imparte Ordenes al Subsiguiente” -el cual puede, a su vez, ser ulteriormente expandido… Puede continuar tan lejos como quiera.
Aquiles: ¡Pero no terminare nunca!
Genio: Por supuesto que no. Ud. nunca puede expandir totalmente a DIOS.
Aquiles: Hmmm… Es un tanto desconcertante. ¿Qué quiso decir cuando le dijo a la Meta-Genio, “Tengo un deseo especial que pedirte a ti, oh Ginn, y a DIOS”?
Genio: Yo no sólo quería hacerle una petición a la Meta-Genio, sino también a todos los Ginn sobre ella. El método de acrónimo recursivo efectúa esto muy naturalmente. Vea Ud., cuando la Meta-Genio recibió mi petición, ella tenía que pasarla ascendentemente hacia su DIOS. De modo que ella remitió un mensaje similar para Meta-Meta-Genio, quien entonces también lo hizo para Meta-Meta-Meta Genio… Ascendiendo la cadena de esta manera se transmite el mensaje a DIOS.
Aquiles: Ya veo. ¿Ud. quiere decir que DIOS se sienta en la cima de la escalera de ginn?
Genio: ¡No, no, no! No hay nada “en la cima”, pues no hay cima. Por eso DIOS es un acrónimo recursivo. DIOS no es algún último ginn: DIOS es la torre de ginn sobre cualquier ginn dado.
Tortuga: Me parece que todos y cada uno de los ginn ha de tener un concepto diferente entonces de lo que es DIOS, ya que para cualquier ginn DIOS es la serie de ginn sobre él o ella, y no hay dos ginn que compartan esa serie.
Genio: Ud. está absolutamente en lo cierto, y ya que yo soy el ginn que está más abajo en la escala, mi noción de DIOS es la más exaltada. Me compadezco de los ginn superiores, quienes se imaginan que están de alguna forma más cerca de DIOS. ¡Qué blasfemia!
Aquiles: ¡Por Zeus! Tiene que haber sido un genio el que inventó a DIOS.
Tortuga: ¿Realmente cree en todas estas tonterías acerca de DIOS, Aquiles?
Aquiles: Por supuesto. ¿Es Ud. ateo, Sr. T? ¿O es Ud. agnóstico?
Tortuga: No creo que sea agnóstico. Quizás sea meta-agnóstico.
Aquiles: ¿Queeeeeé? No le entiendo.
Tortuga: Veamos… si yo fuera meta-agnóstico, estaría confundido acerca de si soy agnóstico o no, pero estoy completamente seguro de si acaso pienso ASÍ, de modo que debo ser meta-meta-agnóstico (supongo). Oh, bueno. Dígame, Genio, ¿comete a veces errores algún ginn alterando un mensaje que sube o baja por la cadena?
Genio: Suele ocurrir; es la causa más común para que los Deseos Atipos no sean concedidos. Vea Ud., las probabilidades de que se produzca una alteración en cualquier eslabón PARTICULAR de la cadena son infinitesimales, pero si Ud. pone un número infinito de ellos en una fila, es prácticamente seguro que en ALGUN LUGAR se producirá una alteración. De hecho, aunque parezca extraño, es usual que se produzca un número infinito de alteraciones, si bien se distribuyen diseminadamente a lo largo de la cadena.
Aquiles: Entonces parece casi un milagro que cualquier Deseo Atipo pueda cumplirse alguna vez
Genio: Realmente no es así. La mayoría de las alteraciones son inconsecuentes y muchas alteraciones tienden a anularse unas a otras. Pero ocasionalmente -de hecho más buen raramente- el no cumplimineto de un Deseo Atipo puede ser rastreado de vuelta hasta una única y desafortunada alteración de un ginn. Cuando esto sucede, el ginn culpable es forzado a correr una carrera de baquetas infinitas y a recibir una paliza de DIOS en su trasero. Es una grata diversión para los apaleadores y totalmente inofensivo para el apaleado. Seguramente Ud. se entretendría con el espectáculo.
Aquiles: ¡Me encantaría ver eso! ¿Pero sólo ocurre cuando un Deseo Atipo no es concedido?
Genio: Correcto
Aquiles: Hmm… Esto me da una idea para mi deseo.
Tortuga: Oh, ¿de veras? ¿Cuál es?
Aquiles: Deseo que mi deseo no fuera concedido.

(En ese momento, tiene lugar un evento -¿es “evento” la palabra para ello?- el cual no puede ser descrito, de modo que no se hará ningún intento por describirlo)

Extracto de | Gödel, Escher, Bach: un Eterno y Grácil Bucle de Douglas R. Hofstadter

Genio: Lo siento, Aquiles, pero no concedo metadeseos
Aquiles: ¡Desearía que me contara qué es un “metadeseo”!
Genio: Pero ESO es un meta-metadeseo, Aquiles, y tampoco los concedo.
Aquiles: ¿Queeeé? Ne lo entiendo nada.
Tortuga: ¿Por qué no repite su última petición Aquiles?
Aquiles: ¿Qué quiere decir? ¿Por qué debería hacerlo?
Tortuga: Bueno, Ud. comenzó diciendo “yo deseo”. Ya que sólo está pidiendo información, ¿por qué no hace simplemente
una pregunta?
Aquiles: Está bien, aunque no veo por qué. Dígame, Sr. Genio, ¿qué es un metadeseo?
Genio: Simplemente es un deseo acerca de deseos. No se me permire conceder metadeseos. Sólo está a mi alcance conceder deseos comunes y corrientes, tales como desear tener diez botellas de cerveza, tener a Helena de Troya entre las sábanas, o tener un fin de semana para dos personas con todos los gastos pagados en Copacabana. Ud. sabe, cosas simples como ésas. Pero metadeseos no puedo conceder. DIOS no me lo permite.
Aquiles: ¿DIOS? ¿Quién es DIOS? ¿Y por qué no le permite conceder metadeseos? Eso es algo tan pequeño comparado con lo otro que que Ud. mencionó.
Genio: Bueno, es un asunto complicado, Ud. ve. ¿Por qué no sigue adelantes simplemente y pide sus tres deseos? O por lo menos pida uno de ellos. No tengo todo el tiempo del mundo, Ud. sabe…
Aquiles: Oh, me siento tan frustrado. Realmente deseaba pedir cien deseos…
Genio: Uy, odio ver a alguien tan frustrado como Ud. Y además, los metadeseos son mi clase favorita de deseos. Sólo déjenme ver si hay algo que pueda hacer al respecto. Esto tomará sólo un momento…

(El Genio extrae desde los delicados pliegues de su manto un objeto que se ve exactamente igual a la Lámpara de cobre
que había guardado, excepto que ésta está hecha de plata y donde la anterior tenía grabado “L”, esta tiene “ML” en letras más pequeñas que cubren la misma área.)

Aquiles: ¿Y qué es eso?
Genio: Esta es mi Meta-Lámpara…

(Frota la Meta-Lámpara, y aparece una inmensa bocanada de humo, entre cuyas nubes todos pueden distinguir una forma fantasmagórica elevándose sobre ellos.)

Meta-Genio: Yo soy la Meta-Genio. ¿Tú me convocaste, oh Genio? ¿Cuál es tu deseo?
Genio: Tengo un deseo especial que pedirte a ti, oh Ginn, y a DIOS. Deseo permiso para una suspensión temporal de todas las restricciones acerca del tipo de los deseos, por el lapso de duracción de un Deseo Atipo. ¿Podrías, por favor, concederme este deseo?
Meta-Genio: Lo tendré que enviar a través de los Canales correspondientes, por supuesto. Medio momento, por favor.

(Y dos veces más rápido que el Genio, esta Meta-Genio extrae desde los delicados pliegues de su manto un objeto que se ve exactamente igual a la Meta-Lámpara de plata, excepto que ésta está hecha de oro y donde la anterior tenía grabado “ML”, ésta tiene “MML” en letras más pequeñas que cubren la misma área.)

Aquiles (su voz una octava más alta que antes)
: ¿Y qué es eso?
Meta-Genio: Ésta es mi Meta-Meta-Lámpara…

(Ella frota la Meta-Meta-Lámpara, entre cuyas nubes todos pueden distinguir una forma fantasmagórica elevándose sobre ellos.)

Meta-Meta-Genio: Yo soy el Meta-Meta-Genio. ¿Tú me convocaste, oh Meta-Genio? ¿Cuál es tu deseo?
Meta-Genio: Tengo un deseo especial que pedirte a ti, oh Ginn, y a DIOS. Deseo permiso para una suspensión temporal de todas las restricciones acerca del tipo de los deseos, por el lapso de duracción de un Deseo Atipo. ¿Podrías, por favor, concederme este deseo?
Meta-Meta-Genio: Lo tendré que enviar a través de los Canales correspondientes, por supuesto. Un cuarto de momento, por favor.

(Y, dos veces más rápido que la Meta-Genio, esta Meta-Meta-Genio extrae desde los delicados pliegues de su manto un objeto que se ve exactamente igual a la Meta-Meta-Lámpara de oro, excepto que ésta está hecha de…

.
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[DIOS]
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se arremolina de vuelta dentro de su Meta-Meta-Meta-Lámpara, que el Meta-Meta-Genio pliega entonces de vuelta dentro de su manto, la mitad de rápido que la Meta-Meta-Meta-Genio).

Tu deseo es concedido, oh Meta-Genio.
Meta-Genio: Gracias, oh, Ginn, y a DIOS.

(Y el Meta-Meta-Genio, igual que todos los superiores antes que él, se arremolina de vuelta dentro de su Meta-Meta-Lámpara, que la Meta-Genio pliega entonces de vuelta dentro de su manto, la mitad de rápido que el Meta-Meta-Genio.)

Tu deseo es concedido, oh Genio.
Genio: Gracias, oh Ginn, y a DIOS.

(Y la Meta-Genio, igual que todos los superiores antes que ella, se arremolina de vuelta dentro de su Meta-Meta-Lámpara, que el Genio pliega entonces de vuelta dentro de su manto, la mitad de rápido que la Meta-Genio.)

Su deseo es concedido, Aquiles.

(Y ha pasado exactamente un momento desde que él dijera: “Esto tomará sólo un momento”.)

Aquiles: Gracias, oh Ginn, y a DIOS.
Genio: Me complace infomarle, Aquiles, que puede pedir exactamente un (1) Deseo Atipo, es decir, un deseo o un metadeseo o un meta-metadeseo; tantos “meta” como desee, aun infinitamente muchos (si desea).
Aquiles: Oh, muchas gracias, Genio. Pero ha provocado mi curiosidad. Antes de pedir un deseo, ¿le importaría contarme quién -o qué – es DIOS?

(Y así, Aquiles frota suavemente la gran letra “L” grabada sobre la cubierta de cobre de la lámpara… Repentinamente aparece una inmensa bocanada de humo, entre cuyas nubes los cinco amigos pueden distinguir una extraña figura fantasmagórica elevándose sobre ellos.)

Genio: Hola, mis amigos, les agradezco infinitamente el rescatar mi Lámpara del endemoniado
Dúo de Lagartos.

(Y diciendo esto, el Genio recoge la lámpara y se la mete en un bolsillo oculto entre los pliegues de su largo y fantasmagórico manto que surge arremolinado desde el interior de la Lampara.)

En señal de gratitud por su heroica acción, me gustaría ofrecerle, de parte de mi Lámpara, la
oportunidad de ver realizados tres de sus deseos.

Aquiles
: !Que asombroso! ¿No lo cree así, Sr. Tortuga?

Tortuga
: Seguro que sí. Adelante, Aquiles, pida el primer deseo.

Aquiles
: ¡Guau! ¿Pero que podría desear? Oh, ¡ya sé! Es lo que pensé la primera vez que leí Las
Mil y Una Noches (esa colección de cuentos ingenuos (e incrustrados uno dentro del otro)) -
desearía que pudiera pedir CIEN deseos en lugar de sólo tres! Bastante astuto eh ¿señor
Tortuga?. Siempre me he preguntado por qué aquellos lerdos personajes de las historias nunca
lo intentaron.

Tortuga
: Quizás ahora descubrirá la respuesta.

Durante los casi 10.000 años de estados y civilizaciones anteriores a los griegos, las respuestas al funcionamiento del mundo se habían dado por la vía fácil, la invención, que principalmente tomaba la forma de religión.

Las religiones pueden tener multiples utilidades: sometimiento, convicción al pueblo, veneración de los elementos más vitales para una sociedad (agua, sol), etc. El problema es que una religión no es precisamente un tratado de lógica.

Tales de Mileto estaba convencido que había un Principio (arkhe) de lo que todo estaba hecho, y pensó que ese principio era el agua. Tales dedujo tal convicción de “la constatación de que el sustento de todas las cosas es húmedo”, de que las simientes y semillas “poseen una naturaleza húmeda” y por consiguiente la desecación total provoca la muerte. Puesto que la vida está ligada a la humedad, y la humedad viene del agua, el agua debe ser el princicipio de todas las cosas.

No parece muy lógico visto desde nuestra perspectiva, pero hace 2.000 años era toda una revolución. Tales no solo fue el primero en buscar un Principio, sino el primero en intentar explicar la realidad intentando usar algo nuevo: la razón. Tales basa sus afirmaciones en el puro razonamiento (logos), mientras que las religiones se basaban en la imaginación y el mito.

Los discipulos de Tales (Pitágoras entre ellos) siguieron su senda, preocupados por el Principio del que se formaban las cosas, y todos ellos tenían dos puntos en común: la búsqueda del Principio de todas las cosas que existen, y el uso de la razón. Sin embargo, el horizonte mental de esos primeros filósofos no pasaba de la naturaleza (physis). De hecho, Pitágoras se imaginaba los números como algo también físico, no como las entelequias que hoy en día pensamos. Fueron los Socráticos los que rompieron esa barrera.

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Este blog, como su nombre indica, pretende ser de política incluida la política baetulense. "La maldekstra kolono" en esperanto significa "La columna izquierda". Está claro que colono es columna y, por eliminación, maldektra es izquierda (dekstra es derecha, y en esperanto los antónimos se forman con el prefijo mal-). Decía que esto se llama "La columna izquierda", no "La columna derecha", así que si sacrilizas la propiedad privada, si defiendes los crucifijos en la escuela, si dices "perroflauta" con la boca torcida, si crees en las fronteras, en la militarización, y en todas esas mindongas que te han metido en la cabeza entonces, amigo, este blog no te va gustar.

El título del blog es en esperanto porque si un día tengo que utilizar una lengua internacional para un artículo que quiero que lean mis lectores en Pekín o en Pokón, utilizaré el esperanto (que puedes aprender, gratis y en un periquete, en webs como http://es.lernu.net). Y porque aceptar el status quo es morirse de asco.